sábado, 15 de octubre de 2011

Vacíos Internos

Tengo muchas películas selladas en la colección que descansa en la repisa de mi cuarto y sin embargo siento que no tengo nada que hacer. Tengo como cuarenta números almacenados en el celular (mentira, tengo menos pero cuarenta suena bien) y sin embargo siento que no puedo llamar a nadie y no solo porque ya van a ser las doce de la noche. Tengo momentáneamente a 88 personas conectadas en Facebook y sin embargo no le estoy contando nada a nadie. Tengo a mi mamá viendo televisión en cuarto y definitivamente no tengo razones para ir a contarle mi pena.
Nadie puede escucharme porque no tengo nada que decir. 
Si tan solo supiera porqué me siento de esta manera, quizás pudiera conversar con alguien.
Hoy día regresé cansada de mis clases de Francés y me dormí tres horas. Mientras me envolvía en el abrigo y me hundía en el mundo de los sueños, deseé con mucha fuerza que este sábado pasara rápido, que este insoportable sábado se terminase de una vez.
Observen mi agonía: Van a ser las doce, el sábado se terminará ¿Y eso qué? No veo mejorías, no veo que me alegre. Es demás, dentro de poco me iré a ver televisión, cosa deprimente que jamás hago porque odio a ver si encuentro cualquier clase de basura que me distraiga. Películas de terror gringas, talkshow argentino, porno alemán, lo que sea, que me haga olvidar un poco porqué estoy tan mal. 
¿Estoy tan mal? No me siento triste. Si me entran ganas de llorar no es por tristeza si no por... ¿Por qué? Es el vacío, es una agonía bastante densa, pero no quisiera llamarle tristeza, porque no veo nada que me haga triste ahora, salvo que no pude ver el atardecer porque estaba en el auto, atascada en el tráfico del Barrio Chino. 
Debería de irme a dormir y sin embargo no tengo sueño. Debería de irme a dormir porque mañana tengo que levantarme temprano por una insoportable razón y sin embargo, no me da la gana de irme a dormir. 
Escucho Calamaro, son las 11:16 de la noche, probablemente cambiará hasta que termine esta entrada, le ponga una imagen cabrona y le ponga click a Publicar. 
Siento como si no hubiera nadie en casa, ni en la ciudad, ni en el mundo. Siento como si estuviera lloviendo, pero solo hay frío. 
Hay algo que me jala a veces dentro, como si alguien hubiera pensando en mi hoy día. ¿Habrá alguien pensando en mi hoy día? 
Me voy a abrazar mi almohada y ver estupideces en la tele, si es que las encuentro o si es que aguanto a esa tortura de sentarme a mirar algo. 
Espero mañana despertar viva.


Los quiere y extraña,
Requiem. 


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