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jueves, 13 de diciembre de 2012

12:21




Noviembre

-Dicen que todos merecen una segunda oportunidad.
-Barbara, pensé que el fin de ciclo se llevaba todo.
-Pensé lo mismo. Nos hemos equivocado brutalmente.  

domingo, 23 de septiembre de 2012

Después de la anastesia

Un anciano con las manos detrás de la espalda y una gorra color café pasó por mi costado, susurrándome "Qué bonitas rosas" hasta que desapareció cuando llegó a la Iglesia. Alucinación o no, bebimos lo poco que nos quedaba, tres gatos cruzaron como luces fugaces y alguien tosió muy fuerte, quizá dejando detrás un reguero de sangre por la intoxicación de la noche. Arritmia, le dije con una mano en el pecho, Creo que me acelero todo el tiempo. Vi mis libros favoritos en las vitrinas de las librerías, las mesitas redondas de los cafés en donde siempre flotaron mis fantasías infantiles y cogiéndole del brazo comenzamos a caminar hacia quién sabe donde, sin más preocupaciones que llevar la botella pegada a las costillas y la nicotina guardada en los pulmones. Un grupo de turistas noruegos se cruzó en nuestro camino, pasamos por un banco cerrado, perfumado y triste, casi nos atropella un auto y en aquel flujo de adrenalina llegó la risa en medio de la absoluta nada. Hacer la revolución, viajar a París y vender nuestros cuerpos a un extranjero ingenuo para luego robarle los órganos, Podríamos venderlos en Internet, seremos las más buscadas por la CIA, qué hay detrás de todo aquello. 
El nombre del mesero era Christian, se rió de nuestra risa, nos quitó la carta y con nuestra ventana hacia el mar, secamos tantos vasos como pudimos, sustancias dulces y amargas, colores que cambiaban dependiendo del ángulo del cual miraras la intoxicación. Por la belleza de la vida, por el amor, por el arte. Me dijo, Vamos al mar, tomemos un taxi y bajemos al mar y le dije, Hace frío, vamos a tirarnos al agua y no vamos a regresar, busquemos otro bar, busquemos otro camino. Las escaleras hechas una montaña rusa como un caracol desperezándose, la risa a flor de labio, el rostro adormecido por las historias. 
No fue tanto el dolor cuando me perforaron las orejas en aquella salita de luces parpadeantes, en donde un hombre enorme con los brazos tatuados me cogía del hombro para que no me moviera. Alguien se rió de entre la oscuridad, me dijo, Bebe más, se te pasará. Y luego vi como le perforaban la lengua, la contracción del dolor y luego el susurro de las agujas contra una espalda desnuda que descansaba al costado. No hay más nicotina por hoy, la infección es un peligro, es desagradable, No puedo sentir mi rostro. Risa, Déjame en la puerta de mi casa, no puedo más. 
Acostada mirando hacia el vacío a las dos de la mañana, ya entre almohadas y libros abiertos, alguien se rió en mi oreja y se me paralizaron las manos, la arritmia, la aceleración de las horas de un sábado y el anciano que nunca nadie vio pasar, solo yo. 

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Calendarios

Hoy día hablábamos después de mucho tiempo. Yo la miraba y ella me miraba a mí y después de una sonrisa amarga yo le decía "Si alguien me preguntara cómo fue agosto, yo le diría que fue estar en el infierno". Y así, como diríamos anteriormente, nos fuimos a la mierda por completo y el tiempo pasó lento o quizá demasiado rápido. Me contó sus historias, le conté las mías, miramos por la ventana en silencio y pensamos en lo mismo una y otra vez "Pasamos un mes en el infierno". Como jamás había sucedido antes, perdimos el control de las cosas, la capacidad convencer a las personas para que ignoren el reguero de sangre que dejamos a donde caminamos.
Sangre, porque no sabemos lo que es el tejido, la piel que se cierra, los cabellos que crecen. Caminamos de un lado a otro con la herida abierta y se ha vuelto una pequeña molestia, todo controlado, caminábamos y caminamos sangrando a todos lados, intentando cubrir con flores muertas aquel triste rastro. 
Fumamos en medio del frío de la tarde, caminando de regreso a la universidad. Agosto, el mes en el infierno, se desvaneció de un momento a otro y ni siquiera podíamos explicarlo. Yo no puedo, ella no puede, las cosas parece que han mejorado de un momento a otro.
Pero es una larga espera, porque en cualquier momento, aquello raro e inexplicable que no sabemos definir nos arrastrará a un nuevo agosto, que quizá sea un octubre, quizá un diciembre.
Amor, caos y luchas cuerpo a cuerpo con los demonios de adentro. Ha llegado septiembre para ella y para mi, agosto se fue, parece como si nos hubiéramos arrancado aquella piel triste y enferma de encima. Parece como si las cosas fueran a estar bien por siempre. 



martes, 28 de agosto de 2012

El Silencio

"Ocurre que cuando las palabras no bastan, cuando ya no son capaces de transmitir lo que el afecto hace vivir, enton¬ces estamos amando en plenitud. Y cuando las palabras no son capaces de manifestar lo vivido apelamos al símbolo, lo que es otra manera de callar. Ofrecer un símbolo es "no hablar" o, más bien, buscar que una cosa o un gesto hablen por nosotros. Eso es precisamente lo que hacemos en la liturgia; el lenguaje simbólico es el lenguaje del amor que rebasa las palabras [...] Cuando dos personas que se quieren callan y simplemente se acompañan, sienten que se están amando en profundidad".

Gustavo Gutiérrez
Hablar de Dios desde el sufrimiento del inocente. Una reflexión sobre el libro de Job. 
Lima, 1986 


martes, 26 de junio de 2012

Escenas De Una Felicidad Incompleta

Atrás quedaron las tardes felices en el bar de la calle 24. Cogíamos los abrigos y arrastrando hojas y fotocopias del Manifiesto Comunista entremezcladas con estrofas de Vallejo, tomábamos el autobús destartalado y colorido de siempre. Hacíamos un escándalo adentro, nos balancéabamos entre los rostros desconocidos y la risa lejana del chofer que en algún momento vio en nosotros el recuerdo de los hijos que nunca tuvo. Para nosotros todo tenía vida, todo tenía una historia entrañable con un nudo, un desenlace, como en nuestras clases de Literatura hacía mucho tiempo. Caminábamos bajo el cielo purpúreo en escupitajos escarlatas, Azul me cogía del brazo y decía "No estés triste, pronto anochecerá". Y caminábamos todos riendo a escándalos y hasta las lágrimas, contando viejas historias de fotografías en Polaroid y pasos que dejaron un eco increíble, casi tierno en nuestra memoria. 
Entrar por las puertas del bar de la calle 24 y que nos saludaran, que nos sonrieran y los mozos se abrieran el paso como dándonos la bienvenida a casa. Atrás quedaron las noches felices en aquellas mesas de madera maltrecha, rodeados de viejos y de hombres mayores que reían aunque estuvieran tristes. 
Todos teníamos algo en común en aquel bar, todos estábamos hechos un naufragio triste y sin posibilidad de ser encontrado, ni siquiera en las astillas. Hechos pedazos, tomábamos vino, lo que con Azul llamábamos sangre de unicornio, y brindábamos por la revolución. 
Alguien se ponía a componer versos entre el adormecimiento y las copas chocándose unas con otras. Aplaudíamos conmovidos, Trece decía que la poesía era su vida y su muerte, que si algún día moriría sería por los versos. Quizá los versos atraviesen mi piel como espinas, decía, y me muera desangrado, de amor, de tristeza, pero sobre todas las cosas, morirme de poesía. Brindábamos en silencio, citábamos al viejo Marx y un poco de revolución y más sangre de unicornios. Azul se ponía de pie, tan apasionada, nos alentaba a levantarnos en armas contra el gobierno y su sonrisa era bella bajo la luz amarilla. Pedíamos otra botella y de nuevo el silencio, los viejos días, los viejos, muy viejos atardeceres en nuestra mesa de siempre. 
Nadie mencionaba lo tristes que estábamos porque sabíamos que en algún momento todo quedaría atrás. Ya no habría más manifiestos, tampoco llamados a la revolución intelectual ni mucho menos bailar alegremente algún tango de Gardel con un cigarro en la mano, haciendo círculos alegres en la puerta el bar. 
Atrás quedaron los días felices en el bar de la calle 24 y me llenan de nostalgias, de pensamientos que se arrastran por la alegría que nos dejaron aquellos viajes tan cortos a ningún lugar. 
A veces Azul se apoya en mi hombro y en esos segundos de tranquilidad, puedo sentir que ella y todos nosotros, tenemos miedo que en aquellos días felices, una parte de nosotros se haya quedado para siempre. 

jueves, 21 de junio de 2012

Exámenes Finales


SUICIDIO 
MASIVO 



El resto nos quedamos leyendo.
Del otro lado de este ridículo esfuerzo, hay semanas de intoxicación y auto-destrucción.
Por algo somos los niños que nunca vieron llegar a Peter Pan por la ventana.
Y buscamos el País de las Maravillas al otro lado del vidrio de una botella.
En el mágico Polvo de Hadas que nos deja un viaje de nicotina.


martes, 19 de junio de 2012

Añicos De Sociología

Para la clase de Sociología hicimos un estudio etnográfico sobre los niños y niñas que suben a cantar a los micros en Lima. Después de dos largos días de cortar, mezclar y borrar, he terminado de editar el video que contiene los testimonios, las imágenes y las fotografías. Siento que es uno de los proyectos que más ha valido la pena en trabajar con tanto esmero. Me duele el hombro derecho, siento que se va a desprender de mi cuerpo en cuanto me acueste a dormir. 
Podría mostrarle a mi padre lo que he hecho, pero no le gustaría, quizá hasta se enojaría conmigo. Me diría que qué tontería. Repetiría con seguridad que todos los niños-cantores-de-autobuses de este país solo buscan monedas para consumir drogas, para sus padres alcohólicos y que luego van a vaciarle los bolsillos a las personas en las calles. Al observar a los niños de mi video decir que quieren ser ingenieros, policías y médicos cuando crezcan, sentiría el choque de la realidad porque es probable que piense que los pobres no tienen derecho a soñar ni a tener aspiraciones. Un niño mal alimentado y sin educación que canta cumbia en un micro no puede soñar con ser ingeniero, no en este país, no en estos tiempos.
Muchos no creerían en las cosas que muestra este video. De verdad todos piensan que estos niños no tienen absolutamente nada en este mundo que no sea un ambiente venenoso de vicios y fracaso, pero todos tienen ganas de vivir, de aprender. Shirley, de 9 años, trabaja sin que su madre alcohólica lo sepa para poder ir al colegio. 
No se pueden hablar de estas cosas en casa. Debajo de este techo se odian a los homosexuales, a los pobres, a los indigentes, a los niños cantores de autobuses, a las minorías sociales y a todos los que son diferentes. El argumento más usual que suelen darme desde que tengo memoria es que los pobres son pobres porque quieren ser pobres, que los homosexuales son enfermos mentales con una vida de perversión, que el quechua no sirve, que las putas solo son putas y que todas las personas rechazadas en esta sociedad no tienen derecho a segunda oportunidad, tampoco a soñar, no en este país, no en estos tiempos. 
Y sin embargo me rehúso a escuchar desde que comenzaron con estos sermones enfermizos sobre lo mucho que dejo de alejarlos a todos. Jamás les he hecho caso, jamás he creído ninguna de esas tonterías ni tampoco lo haré. El amor hacia mis padres no es tanto como para dejar que cultiven ideas en mi cabeza y las rieguen con la sangre de la estupidez.
Un amigo mío tiene razón cuando me dice "Tu casa te hace triste, mucho más triste". 



De pie y nunca de rodillas, 
Requiem.

sábado, 9 de junio de 2012

Respiro

Anoche mi papá no recordó mi nombre completo. Más allá que la desaparición-robo de mi billetera haya arrastrado el caos hasta mi casa y eso haya resultado en una media hora de gritos que probablemente se escucharon hasta Timbuktu, el único detalle doloroso fue que mi padre no se acordó de mi nombre. 
Pero en algún momento iba a suceder. 
La semana se termina en situaciones catastróficas, muchos trabajos por delante y Horacio con la cuerda la hecha pedazos misteriosamente. Ayer abrí mi estuche para pasar las horas con Johann Sebastian Mastropiero y solo encontré desafinación y una cuerda que en algún momento de la semana (eso me pasa por reemplazar a mi violín con cojudeces) se suicidó para hacerme recordar lo mucho que nos hacemos falta.
Los instrumentos musicales de esta casa tienen vida propia, un espíritu altamente revoltoso y sobretodo, rencoroso.
Vivo entre libros, mandarinas, mi partitura de Air From Suite no.3 de Bach y mi capacidad de ignorar y cerrar mis oídos a todo lo que me sume en intranquilidad.
De repente siento esta necesidad anómala de creerme una mariposa intoxicante y chupar la nicotina de todos los cigarros que encuentre; quizá salga más tarde a autodestruirme por unos minutos. No lo sé. Hasta el día martes, nunca había fumado un cigarro
Esta noche viene Clío después de mucho tiempo de ausencia.
Siempre me alegra que los verdaderos amigos vengan, hace que este lugar se vea menos infeliz.



martes, 5 de junio de 2012

Martes 05 de Junio

Extirpar: 
(Del lat. exstirpāre).
1. tr. Arrancar de cuajo o de raíz.
2. tr. Acabar del todo con algo, de modo que cese de existir. Extirpar los vicios, los abusos.
3. tr. Med. En una operación quirúrgica, quitar un órgano o una formación patológica.

Arritmia 
(De a-2 y el gr. ῥυθμός, ritmo).
1. f. Falta de ritmo regular.
2. f. Med. Irregularidad y desigualdad en las contracciones del corazón.

Ira
(Del lat. ira).
1. f. Pasión del alma, que causa indignación y enojo.
2. f. Apetito o deseo de venganza.
3. f. Furia o violencia de los elementos.
4. f. pl. Repetición de actos de saña, encono o venganza.


Pero lo mejor de este martes cinco de junio, fueron esos quince minutos de gloria bañada en la primera probada de nicotina de mi vida sentada en una vereda, confesándole a una amiga mis planes de extirpaciones, el calor acuífero de la rabia mientras uno dibuja en invierno y sobretodo, la amarga y mágica sensación de la incertidumbre. 
Dulce, dulce nicotina. 


viernes, 11 de mayo de 2012

Anotación #7


Sueños, dulces sueños. Mañana van a sodomizarme las neuronas con matemática por la mañana. El plan es el siguiente: Comprar mis lienzos y pinturas, conseguir más vino, ir a tocar violín a la casa del profesor E y ser -por lo menos intentar- feliz en mi caos.
Mi vida es mejor desde que instalé de nuevo mi teclado en mi claustro.
Ah, la belleza de joder las noches de mis vecinos con Tchaikovsky.



jueves, 10 de mayo de 2012

Alcoholismos I



Al final de los exámenes -matemática el sábado no cuenta al ser un tema despreciable- no se me ocurrió nada mejor que tomar el bus más cercano e ir con Yirka a fundirnos en la otra dimensión con una buena caja de vino y habalkr en francés. 
Como digo, Dios bedniga el vino .
Por ifn se terminaron los parciales.  
Soy extrmafamente, y totalmente feliz .






Con fivniti oamor nocturno, 
Requeim. 

miércoles, 9 de mayo de 2012

Anotación #6



Un té parcialmente frío y por fin he instalado mi teclado en mi habitación, después de haber sacado los libros y el enorme librero que me saludaba todas las mañanas. Mi casa es otra pizarra llena de garabatos después de clase, remodelaciones por todos lados, ruidos extraños por las noches y los crujidos de los años que van mejorando con cada noche. 
Ya no puedo levantarme tarde ni tampoco dormir sin antes mirar por la ventana y preguntarme en porqué me siento últimamente tan extraña.
La semana pasada me compré un "anillo del humor". Hecho con cristales extraños, este accesorio se supone que cambia de color dependiendo del ánimo en el cual te encuentres. Cada vez que lo veo pasar de negro al morado y del morado al negro, me pongo a pensar en que quizá sí estoy tan triste como me lo muestran los anillos.
Pero hay algo mágico en esta tristeza, algo bastante inusual que me he dedicado a negar todos los días.
Y es una sensación hermosa, la que se esconde al fondo de un cajón oscuro que se abrió después de tanto tiempo en el momento más inesperado. 
Pero me aterra que florezca y que ya no pueda ser negada.
Quizá cuando eso suceda, seré profundamente feliz, hasta que la realidad asfixie y deje de sonreírme sola cuando regreso a casa.
Hasta este mes, jamás había sonreído tanto en toda mi vida. 




lunes, 9 de abril de 2012

Universitarismos I

En clase de Historia del Perú hasta el Siglo XVIII:




Profesor: Y bueno, hemos terminado todos los puntos sobre lo que hacían los curacas. (jefes políticos del Tahuantinsuyo)
Chico: Profesor, en el último punto dice sexo.
Profesor: Ah sí. Es que vamos a hablar de la vida sexual de los curacas en el Imperio.
Chico: ¿DE VERDAD?
Profesor: Haha. No.

Continúo

Tengo el cerebro atrofiado de Crystal Castles. Estoy considerando alejarme de las canciones violentas y dedicarme un poco a regresar a The Smiths y escuchar música clásica para estudiar. Mis vanos intentos por considerarme una psicópata combinada con la gloriosa Lisbeth Salander cuando estudio son inútiles; tengo problemas graves de desconcentración, la psicóloga del colegio siempre lo decía.
Mientras me adentro en la apasionante historia del Estado Inca (no es sarcasmo) de repente termino sentada en la sala con el violín en la mano intentando resolver el enigma de un concierto de Vivaldi que ni siquiera puedo tocar de manera completa, por no decir decente. Humildad ante todo, no existen los músicos perfectos, solo poderosos.
Hoy día me gustaría tomarme un tiempo para retirarme al Starbucks después de clase a pensar un poco en el tema que tendrá mi ensayo para la universidad. Me he quedado entre la discriminación y la dificultad de alcanzar la justicia para ciertos grupos sociales. Esta será una tarde muy larga y espero que agradable. Los lunes, al igual que los domingos, tienden a ser días bastante conflictivos porque existe una carga mundial a detestarlos
He encontrado una baraja de Tarot hace unos días, más bien, mi madre fue quien la encontró y ha estado en la mesa esperando a que alguien lleno de incertidumbres la toque. Sí, suponen bien.
Hoy día cogí tres cartas al azar y he encontrado algo como "Visita de una persona ausente - Sorpresas - Indecisiones Amorosas". En todo caso, pueden imaginar mi cara de sorpresa y desconfianza, pero sin embargo me ha parecido alucinante, bastante divertido.
No entraré en detalles por el momento, en unos minutos tengo que irme a mis dos horas de Historia del Perú antes del S. XVIII y estoy en proceso de recuperarme de una alergia gracias a las pastillas mágicas de mi mamá.
Sé que prometí quitarme los medicamentos pero a veces es necesario. Por lo menos me he quitado la bebida, no tomo ni una gota de alcohol desde mitades de febrero y no, no dejaré que mi entorno y contexto social me ha cambiar de opinión. Haha. ¿Yaoming?
Tengo dos exámenes esta semana. Como probablemente ya he dicho, mi segunda lectura de Psicología Social es un ataque a mi capacidad de comprender cosas. Mi progenitor insistió en que los autores son unos ineptos en explicar términos de su ciencia, pero me ha prometido hacer un intento en ayudarme esta noche.
Necesito un frapuccino de vainilla para recuperar mi tranquilidad.
Es en serio.


Con amor,
Requiem.





sábado, 7 de abril de 2012

Los Feriados & Yo

Entonces, mi plan es sobrevivir. El ruido que hace el teclado casi a la medianoche suena como la Segunda Guerra Mundial pero no puedo hacer nada al respecto. Mañana por la noche se habrá terminado Semana Santa y el lunes regresaré (¿triunfal?) a la universidad. Esta semana tengo un examen de Psicología Social y de Historia del Perú antes del siglo XVIII. No tengo problemas con lo segundo, pero una de las lecturas de Psicología Social es tan clara y fácil de entender como un acertijo en chino cantado al revés.
Pero las cosas van bien, si es que se sabe qué significa exactamente el término 'bien'.
Este Jueves Santo que acaba de pasar me dediqué a recorrer las siete iglesias (acto común en la tradición católica. No soy católica, pero no me parece malo y en realidad me agrada) y en cada una pedía por mis déficit espirituales. Hablé con Dios todo lo que pude, pedí mucho por mis amigos, por mi familia, por mi débil estado espiritual y por mis menesteres amorosos que he decidido guardar pacientemente en una caja, sin ánimos a tocarnos ni hacer nada al respecto que no sea esperar a que las cosas mejoren y los finales dramáticos, interrumpidos y tristes se alejen de mi. Jaja, ardua tarea para el destino.
Vivo gracias a mis dosis de Coca Cola diaria y poco a poco voy sintiendo el peso del cansancio -que no es mucho- acumulado. La universidad no es un lugar horrible y las personas son asombrosas y agradables (en su mayoría) y hasta ahora ya tengo amigas y amigos que se han unido a esta loca y retorcida historia que es mi vida. No puedo quejarme de nada, amo la universidad, estudiar le da un motivo a mi vida, pero a veces me gustaría dormir una hora más los martes, porque mis clases comienzan a las siete de la mañana.
Me he alejado de este blog con el paso del tiempo, pero es lo más natural. No tengo demasiado qué contar, a menos que alguien desee que profundice sobre la tragedia y a pesar de todo, la felicidad de mi existencia actual. Sector amoroso interrumpido en un vacío abandonado y triste que se basa en ser ridículamente realista, analítica e indiferente a las emociones fuertes que puedan sorprenderme.
En términos coloquiales, una bruja sin sentimientos. Pero no, no vayamos a extremos.
Estoy por terminar el tercer libro de Millenium. Es una obra de arte, creo que lloraré cuando lo termine y algo en mi vida dejará de tener sentido. La trilogía Millenium me ha acompañado en estos últimos meses de cóctel mental y vida nueva. Nop, no me quejo.
Viva la vida.


Con cansado amor,
Requiem.

jueves, 29 de marzo de 2012

Pausa


Vivo mis días en constantes dosis de Crystal Castles y Starfucker mezclados con Coca Cola helada.
Ya no como chocolates, he dejado los caramelos pero le compro chicles a todos los señores que suben a vender al autobús. 
Me divierto en mis labores académicas, he comenzado a leer el último libro de Millenium.
Me la paso escapando del sol y analizando a las personas como células mediante un microscopio.
He dejado mis menesteres amorosos aislados con candado en un agujero muy profundo dentro mi alma. 
Lo cual no significa que los he olvidado.
Pero podríamos resumir la situación como un estado mental infinito entre la alucinación y la indiferencia.
Lo cual no significa que esté triste o deprimida de nuevo. 
En realidad me siento feliz.
Lo cual tampoco significa que lo esté.
Voy a comprarme botas de cuero de motociclista ochentero.
Y he comenzado a usar mis brazaletes con púas de nuevo.
Fuck. 




Requiem. 


martes, 20 de marzo de 2012

La Universidad & La Destrucción de Almas

Cuando usamos uniformes y tomamos el micro sudorosos, empapados en fluidos que nos pertenecen tanto a nosotros como a los demás felices personajes de Lima, las personas grandes nos cuentan que la universidad es otro mundo. No se equivocan. El problema surge cuando nos dicen "qué tipo" de otro mundo es. Suelen decirnos que está llena de diferentes personas, tanto buenas como malas, nos dicen que a nadie le importa un pepino si estudiamos o no y que seremos lo suficientemente maduros como para ser amos y señores de nuestras vidas. Si me preguntaran si esto se ha cumplido, les daría un gordo y sucio no de respuesta. 
Mi semana y media de universidad sigue siendo un hueco cuando quiero dar la palabra porque, a miradas del resto de personas "no tengo la menor idea de lo que digo" y efectivamente "¿Qué puede saber una cachimba?".  Puede que no pueda dar una opinión profunda sobre lo que es estar en la universidad, pero quizá represento el largo puente (bastante accidentado y maltrecho) de salir de la vida escolar hacia "el más allá universitario".
Hasta donde he visto, las personas se pierden en la universidad. 
¿Pero qué significa perderse? Las personas tienen una estructura de personalidad que llegan a formar después de tantos años de colegio, dramas y adolescencia. Al entrar a la universidad, uno está (en su mayoría) completamente solo con un salón de mas o menos 60 personas que no tienen la menor idea de quién eres. Te vuelves una hoja en blanco y está a tu decisión cómo quieres mostrarte, porque si los engañas qué mas da, nadie sabe quién fuiste en el pasado o quién eres en realidad. Los conocidos cachimbos solemos aprovechar esta ventaja: comenzar desde cero, hacernos una vida nueva y dejar atrás -o por lo menos intentarlo- los años de drama y dolor escolar. 
Como este no es un ensayo ni intenta serlo, diré que he visto y he contactado con las metamorfosis más raras y tristes del mundo. Hay personas que antes de entrar a la universidad, todavía tenían una idea determinada de quiénes eran, de qué hacían y de porqué lo hacían. Después de cierto tiempo se transformaron en seres que actúan y piensan según lo que el entorno les exige. Ahora es cuando me dicen "Yo tengo mi opinión y a mi nadie me influencia". En las cosas más absurdas como cómo vestir, qué cosa decir y cómo reaccionar, los que antes fueron mis amigos perdieron todo lo que los hacía especiales. Podría atreverme a decir que ahora son fotocopias de lo que la gente les pide que sean. 
Fíjate en la ropa con la que viene el resto, presta atención si la blusa combina, no uses zapatos bajos porque blabla y olvídate de la familia porque su lugar es lejos de tu casita de estudios, comienza a creer que son una mancha en cómo te ve el resto, un motivo de vergüenza. Algo así, es cómo la gente se pierde en la universidad.  Cuando mi papá intentó darme una cátedra así de estúpida, le respondí que no voy a la universidad a modelar ni a llenar mi directorio telefónico. Yo elijo mi ropa todos los días en la mañana y me importa un carajo gastar mi tiempo pensando en los zapatos de la próxima semana. Así, siempre he vivido feliz.
¿Dónde quedaron esas personas que antes mostraban emociones e ideas? ¿En qué momento se alienaron de manera tan repulsiva hasta volverse copias "inútilmente maquilladas con individualismo, democracia e ideas de pluralismo" que se toman la libertad de aconsejarte, como si su estado actual causara orgullo? 
La universidad es otro mundo, pero sigue siendo de humanos, personas diferentes con ideas diferentes y si no nos agradan, hay un lugar llamado bolsillo donde se guardan opiniones tan inútiles y huecas como decir quién te acompaña a la universidad y qué piensa el resto de ti.
Inevitablemente, siempre habrán estas falsos manos bondadosas que intentarán jalarte hacia lo que supuestamente es el camino del bien.
Podría hacer una lista de personas que vendieron sus emociones al deseo de ser bien vistos, a 'la gente' y al dinero. Ahora creen saberlo todo y estar siempre en lo correcto, pero estan condenados a que los escuchemos para ahorrarnos una pelea estúpida.
¿Qué saben esos infelices de lo que es el camino del bien? 








viernes, 16 de marzo de 2012

El Alumno Invisible

Las horas durante el atardecer son los momentos más tristes del día, por lo menos ahora, que tengo que enfrentarlos cuando salgo de la universidad y el cielo se ahoga en un morado bastante agridulce. La solitaria vida universitaria se ahonda en el matiz de los grises con el paso de los días, pero asumo que estar así de triste es parte de la primera semana de clases. Alguien por ahí me diría que siempre sucede y que se me irá con el tiempo. No tengo porqué contradecirlo, una semana en la universidad no demuestra absolutamente nada. 
Hay un vacío bastante peculiar que me asalta a la hora de comer y salir de clases.
Me sorprendo bastante de la tristeza que tengo como efecto secundario de esta primera semana. Mi hipótesis es que sucede porque me he acostumbrado a reír todos los días y si no es por una que otra visita, en especial la de Claudio durante el miércoles, no río desde el día domingo. En casa mis padres están más emocionados y contentos que yo y considero que eso es algo bastante preocupante. 
No es que deteste la vida universitaria o que no me guste ir. Todo lo contrario, simplemente adoro las clases y esta forma nueva de ver las cosas, ir todos los días, leer docenas de separatas y levantarme relativamente temprano cuando es necesario. No renunciaría a esto por nada del mundo, pero no todo es confeti, felicidad y nuevos amigos. En especial nuevos amigos. 
Las pocas personas que he conocido son bastante simpáticas y amigables, en especial me agrada que compartimos esa tendencia a pensar mucho en las cosas de la sociedad y la realidad. A pesar de todo, me siento terriblemente fuera de lugar, bastante invisible y no es porque me ignoren o porque me cierre con las personas; simplemente es la sensación que tengo cuando salgo de clase y regreso a casa por la tarde y me pregunto qué ha pasado. 
Ni ganas de beber ni de tocar violín, tampoco de fumar (que ni siquiera lo hago) ni esas ansias locas de perderme en las luces nocturnas de la ciudad. He perdido toda manera fantasiosa e imaginaría de entretenimiento; ahora me baso en los libros, los simples audífonos en el autobús y en luchar contra la tristeza. Si alguien me preguntara qué es lo que más necesito ahora, yo respondería que es sentarme a hablar, un abrazo, una broma, compartir una Coca Cola helada o una salida sabatina al cine.
Contacto humano. Me estoy marchitando en mi dosis diaria de silencio, música en el autobús y libros cada vez que tengo tiempo de cogerlos. Si no me controlo terminará comprando docenas en unos meses; son los únicos que me acompañan en esta solitaria vida universitaria. 
Estoy a punto de terminar de leer La Pianista y ya me compré el tercer libro de Millenium.
Me siento menos sola.



Con frágil amor,
Requiem. 

martes, 13 de marzo de 2012

La Universidad

Estar en la universidad es como caminar por otro mundo. Es una frase bastante trillada pero tengo que repetirla por el mismo hecho que es cierta. Imprimo mis hojas colorinches para separar mis lecturas en un simpático folder azul y analizo las lecturas todo lo que puedo. 
Afortunadamente no he abandonado a mi violín
Hoy caminaba por los pasajes verdes y serenos de la PUCP y pensaba en cómo me vería desde una perspectiva no-personal. La clásica incógnita de cómo te ve el resto, si te consideran algo tímida o demasiado relajada, inteligente o bruta porque te intimidas hacia esa masa de desconocidos, algunos amistosos y otros un poco hostiles, que estará contigo por meses. 
No me quejo, pero hoy una tristeza me invadió mientras regresaba a casa y era porque las cosas son tan diferentes a las épocas de colegio que es como diferenciar lo dulce de lo amargo usando el azúcar y una semilla de café puro recién sacado de la tierra, si es que no me equivoco en cómo sabe.
Voy a estar muy lejos de este blog y de todos lados, me temo. Regresaré cuando pueda, estaré siempre con noticias y cosas nuevas, extraño mucho venir a tranquilizar mis emociones. Ahora me limito a leer en el autobús, analizar mis lecturas y respirar mucho cuando salgo de clase para regresar al planeta Tierra y seguir consciente.
Mis profesores son adorables, inclusive la de mi curso menos preferido (matemática). Tengo buenas expectativas de este ciclo pero de todos modos aún hay un miedo secreto, bastante debajo de las capas de seriedad o indiferencia que demuestra cómo poco a poco me voy adecuando al ambiente, al ritmo. 
Añoro el fin de semana y sobrevivo entre una suave tela de catarsis y tranquilidad. 
Encontrarme con mis amigas del colegio es como ponerle una bandita desinfectada a las profundas heridas que produce el hecho de crecer.
Extraño también a las personas que leen este blog. No tengo que repetir lo importante que han sido en estos años "flojos" de mi vida como bloguera.
Hoy día dos hippies chilenos se subieron al autobús a cantar y el que tocaba la guitarra sabía silbar como un experto. Les di una moneda y me animaron el día.
Ánimo. Eso es lo que más necesito. 



Con infinito y nostálgico amor, 
Requiem.

PD: Mañana tengo una audición para participar en la orquesta de cámara de la universidad. Deséenme éxito y muchísima seguridad. 

martes, 6 de marzo de 2012

Marzo de PUCP

Haber pasado muchos días de incertidumbre, miedo y adrenalina absoluta con uno que otro amigo, esperando a que la universidad nos publicara nuestros horarios.  No me quejo. Me parece bastante simpático salvo por los martes en donde tendré que levantarme como si fuera a ir al colegio, pero no me vendría nada mal estar despierta tan temprano por lo menos una vez a la semana. 
En todo caso, estoy satisfecha este pequeño y me emociona (con moderación) el inicio de clases. Un amigo mío se ha dedicado a trastornarme en las últimas semanas con comentarios sobre los hábitos que tienen las personas hacia los recién ingresados. 
Mi actitud de poca carisma hacia las personas que se pasan de cómicas me servirá de algo que no sea llenar a la gente de sarcasmo cuando es necesario.
Me siento de un increíble buen humor. 
Créanme.