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miércoles, 3 de octubre de 2012

Nueve

Escribí de ti antes de conocerte, escribí el gran final antes de siquiera comenzar. En ese momento la gente escribía sobre nosotros y tu escribías sobre la gente. Yo me sentaba en las noches a hablar con el Padre y le decía Viejo, no entiendo con qué punto dejas que estas cosas sucedan, supongo que ya es un habito tuyo, yo solo quisiera que fuera primavera de vez en cuando. Y tu te cogías la cruz del cuello y la estampa y los rosarios y los collares de todos los santos. En algún momento, cuando el cuello ardía de octubres atontados por el verso, tenias que echarte las Ave Marías hacia atrás. Y escribíamos poemas debajo de las luces tenues y si la gente dice que fuimos felices, pues todos mienten y si dicen lo contrario, están igual de equivocados. No hubo lágrima ni risa porque todo estaba mezclado. Un poema escrito encima de otro, hasta que el papel se rompió. Y mientras se caminaba hacia algún lado alguien decía Te pido perdón por lo que hice porque te he matado mas de una vez. Pero en ese momento llovía sobre la ciudad y ya nadie sangraba. Después de tanto tiempo, ahora que escribimos con plumas diferentes y sin embargo con el mismo color de tinta, me rehúso a pesar que voy a arrastrar su sombra y mi sombra y la sombra de todos los hombres a donde yo vaya.
Dicen que nadie es tan descorazonado como para cortarle las alas a las memorias y mantenerlas con uno todo el tiempo, solo porque nos da miedo conseguir unas nuevas.

martes, 17 de abril de 2012

Lúdico


Entre tus manos de perlas tristes
se asfixiaron las promesas de nuestro atardecer
y las canciones que fueron dedicadas
sosteniéndose en el frágil hilo de un susurro

Y se formó en tu sonrisa torcida,
el borrón de los poemas que te hice
congelándose en tus ojos de noche
la espera y mi fe

Se marchitó el amor,
en tus labios de plata indiferente
y en el hielo de tu caminar lejano
se mantuvo mi esperanza

Y palpita, cercano a la muerte
la promesa que protegí con el tiempo
esperando entre tus dedos de amanecer
la respuesta, el frío y el renacer



viernes, 13 de abril de 2012

Trece

En aquel espacio somnoliento
no amo a alguien
y pienso en nadie,
guardando esos pedazos de la nada
como el recuerdo de un olvido


Bajo las sábanas del polvo,
no te amo
y no pienso en ti
haciendo reales las frases
en donde prometimos alejarnos


En el frío musical de la noche
no escucho nada
y la nada me adormece
recordándome que estoy vacía
en aquel espacio somnoliento...

lunes, 9 de abril de 2012

Grey (Gris)

Grey was the heaven
of your cold winter eyes
and the snow of your lonely heart
that I uselessly tried to hug

Grey was our love,
which drowned in the waters of the forgotten
and left a mark above my soul
that rests lonely and rotten.



Requiem 

sábado, 7 de abril de 2012

Crystal

En el momento específico
entre la bruma de tus palabras
y la noche solitaria de tu luz
descubrí que eras mi verso perdido
en el más triste olvido

Entre la idea rota
y el sueño moribundo
te perdí como quien extravía el día
andando entre la niebla del ayer
contando las memorias y las estrellas

Ocultas en las páginas
de un libro vacío
y en el espacio en blanco del amar
supe que habíamos desaparecido
ahogándonos en el agua
del odio y del mar

martes, 3 de abril de 2012

Persuasiones

Hay una serie de canciones que he reservado para los momentos más tristes de mi vida. Se ha dividido entre música contemporánea e instrumental y he llegado a partir mi tristeza entre Mozart y Damien Rice, Chopin y Bunbury. Cada parte dulce o amarga de mi vida tiene un soundtrack, una pista que suena repetidamente dando vueltas alrededor de mis pensamientos. No me cabe la menor duda que muchos lo considerarían masoquista, negativo y pesimista tener una lista especial para los momentos más negros; es una fortuna que casi siempre he considerado los comentarios del resto como inútiles.
Pero estamos hablando de ti, en todo caso, de nosotros dos. No tengo ganas de escribir más hojas explicando con ramificaciones y palabras tersas mis emociones, no me entra la idea de hacer más llamadas telefónicas sin dejar mensajes y esperar a que suceda un milagro. Los paraderos siempre serán lugares de destrucción y pena absoluta, los atardeceres son la peor hora para ponerme a pensar y las cabinas telefónicas son como la habitación de la incertidumbre. Pero se me ocurre que no son casualidades y que de verdad, con toda la hermosa crudeza que nos caracteriza, lo hemos echado todo a perder.
Echarte la culpa de mi consideración a usar esta lista de canciones tristes no es justo.
No voy a decir que de nuevo lo echaste a perder ni que soy una víctima de tu indecisión. No somos buenas personas, simplemente somos humanos, con todo lo brillante y lo oscuro que esa definición explica. En esa estructura llena de agujeros que tenemos, por lo menos en la tuya encuentro un apoyo incondicional. Te importe o no, lo quieras o lo rechaces, es imposible que me dedique a borrarte de mis memorias y decida que no eres más que un recuerdo inservible.He desaparecido a muchas personas, pero tú jamás serás el caso. No voy a correr diciendo que tu presencia me da miedo, que me creará problemas académicos, que me hará llorar por las noches. Ya no lloro por nadie, pero si me pides que lo reconsidere, todavía me sobran historias y algunas, te pertenecen todavía. Mi lista de canciones sigue intacta y cuando llegue el momento (que quizá se acerca) voy a poner play sabiendo que es mi responsabilidad.
No voy a huir ni regalarte mi indiferencia, jamás he podido hacerlo, sería como una de mis mejores maquilladas mentiras.Si tú sí quieres huir, si quieres los tiempos que vienen con mi ausencia y no piensas en tu propia lista de canciones ni tienes razones para continuar recordando que todavía estoy ahí, entonces hazlo.
Pero por favor, no me hagas creer que todo lo que dices es verdad.

Línea Rota

Pienso en ti como quien recuerda a los muertos
con sus velas de memorias tristes
y con la convicción que no van a regresar

Te recuerdo como la fina lluvia de verano
que limpia a la ciudad de lo cotidiano
y desaparece en la mañana con la noche

Eres entonces, como los muertos y la lluvia,
que anuncian la partida y la llegada
el cambio de rumbo de la vida
y marcan con lágrimas el pasar del tiempo

¿Me pensarás tú, como la vida y la nieve?
como el beso del sol por la ventana
y el abrazo anaranjado del final absoluto

O quizá me piensas, como a los muertos y la lluvia
que son el vacío y la eternidad
y así como todo lo que es tuyo,
asesinan a pedazos la felicidad

Intervalo

Todo mi sábado reducido a pedazos e intervalos raros de tiempo indefinido. Hay remodelaciones por toda la casa y los trabajadores vienen por la mañana; me despertaron algo temprano para que mudara mi sueño a la sala. No pude dormir, pero una fuerte alergia me atacó y hasta hace un par de horas, no podía dejar de estornudar.Desayuné, estuve jugando Solitario para distraerme un poco y leyendo mi tercer libro de Millenium hasta que comenzó a atacarme un extraño malestar.
Tomé un vaso de Coca Cola que mi mamá había traído y me tiré al sofá a taparme con una manta y mirar el techo.Se me aceleró el pulso y según cifras, mi presión arterial bajó. Mi mamá dijo que era un traste inservible ese brazalete raro para medir presiones y se fue.Acabo de despertar después de más o menos de profundo y caluroso sueño. No sé si es porque tengo fiebre o porque de verdad está haciendo mucho calor. Ya no estornudo, pero puedo sentir ese cosquilleo anónimo de quien está a punto de.
El almuerzo sabe a nada a pesar de estar delicioso, la casa está hecha un caos tablas, muebles y olor a pintura y químicos para construcción. Si en algún momento he tenido una idea de lo que un limbo podría ser, probablemente haya sido esta. La primavera parece por las ventanas, no he hecho nada más que descansar y sobrevivir a este malestar durante todo el sábado y eso me enoja en sobremanera.
Mi deseo inicial era pasar el día leyendo mis lecturas para la universidad y pronto, tendré medio día desperdiciado por este extraño bajón de presión arterial. Me invitaron a beber durante la noche, pero en este deplorable estado no podré hacer otra cosa que permanecer en casa, escuchar Starfucker, Mozart y seguir leyendo a Stieg Larsson con devoción. De alguna manera, siento que si vuelvo a acostarme a dormir, no voy a despertar hasta mañana.

Soñar con Ludovico III

Soñé que cantaba en un musical al lado de un hombre que aparentaba no quererme. Yo no era yo, si no que me encarné en una mujer de mirada traviesa, cabello de bucles afrancesados y voz melodiosa. Se trataba de una novela convertida en musical y el libreto era tan gordo como un libro cualquiera. En mi sueño, ese día mismo se iba a estrenar toda la obra y yo no recordaba nada de las canciones, pero sentía como si hubiéramos pasado semanas entrenándolo. No recuerdo ni una sola palabra, pero me gustó mi voz falsa. 
Minutos después soñé que era de nuevo yo, con mis lentes, mi cabello corto y mi mandil rojo del colegio que no he vuelto a usar desde que me fui para siempre. Yo estaba caminando con mi bolso y adentro estaba el famoso libreto la obra. Fue entonces cuando lo vi. Ludovico utilizaba un mandil de un color que ya no era suyo, tenía el pelo corto y las gafas de siempre. Intenté acercarme para hablarle, pero pareció no verme y no hice nada al respecto. Cogió su mochila negra y salió por la puerta del colegio, lo seguí sin saber exactamente qué iba a hacer. Vi que una carreta extraña se acercaba hacia él y unos hombres le preguntaban por su apellido y ofrecían a llevarlo, cosa que él aceptó. 
Tanto ellos como el resto de personas dentro de la carreta, usaban máscaras de caritas felices hechas de papel y pintadas con lapiz. Recuerdo que apreté mis emociones y pasé al lado de la carreta dando zancadas, dirigiéndome hacia el paradero para regresar a casa. Uno de los hombres con máscara me detuvo.
 -¿No quieres subir con nosotros?
-No puedo... hay alguien adentro que me causa mucha tristeza- respondí -Será para la próxima. 
La carreta avanzó hasta determinado lugar y cuando giró una esquina, vi que Ludovico me miró. Para ese momento, extrañamente, yo me había sentado en la vereda con mi libreto en la mano y lloraba a gritos ahogados, sin ganas de taparme el rostro. Lo último que recuerdo es que Ludovico se quedó mirando cómo yo lloraba, hasta que la carreta desapareció. Desperté cuando se cruzó en mi mente la imagen de mi libreto tirado en el suelo de la calle, roto y hecho pedazos.

domingo, 18 de marzo de 2012

Rodillas

En el camino veraniego y triste del regreso 
pedí a Dios en una plegaria que me dejara quedarme
entre el naranja triste y el espacio de tus dedos 
lo que dura una mirada escurridiza, 
en el astro nocturno de tu rostro de invierno 

A los pies de la cama solitaria del verso 
pedí a Dios en un susurro verte de nuevo
antes de desaparecer como la niebla de la muerte 
cuando me consuma la soledad del pasadizo poblado
el silencio de los días contados 
en el aire lejano al tuyo que respiro

Al lado e la ventana triste de las seis de la tarde 
pedí a Dios con los ojos cerrados que me diera fuerza 
para no desvanecer entre la duda de nuestro verso 
la cicatriz quizá aún abierta de tus pasos silenciosos 
en la marca inmortal de la historia de tu beso 



viernes, 2 de marzo de 2012

Serotoninas I

No te tengo miedo. No le temo ni a tu recuerdo ni mucho menos a tu olvido porque olvidar es una leyenda para corazones rotos. No le tengo miedo ni a tu mirada de cielo nocturno, ni a tus manos de dedos largos ni a tus pómulos firmes ni a tus orejas heladas, tampoco a tu decoloración de piel por el frío, mucho menos a tu boca de éxtasis primoroso. 
Existe, en esa marca impecable de tu blanca ausencia entre mis pasadizos, un ronroneo terso de lo que palpitaba antes, debajo de la tela blanca de una camisa favorita, como la luz perfecta, almidonada, de los días tranquilos. 
Más o menos como las horas que se mecían entre las nubes de un atardecer de autobús. Algo así te recuerdo pero no te tengo miedo, ni al dolor que renacería desde la cicatriz de un beso ni al placer de tu tibia piel como sueño acaramelado 
Pero como un sobresalto te siento todo el tiempo, cuando aparece el llamado ligero de tu voz casi olvidada, como el susurro del mar cuando está adormilado, como el sueño de los sueños cuando van a desaparecer. Me creerías si te digo que te diría que si por el pasar de los siglos, hasta que el polvo lunar del olvido haya desaparecido y recuerde noche a noche tu sombra tibia como la mejor de las ilusiones, algo como las luces rápidas que son cataratas de felicidad momentánea. Oh, cómo decir que te amo si no te amo y cómo escuchar que me amas si no me amas. Si el amor está tan muerto entre los dos ¿Por qué florece el paraíso? 
Dormirme en tus omóplatos y derramarme entre los falanges, ni dolor ni pasión escondida ni secretos telefónicos, solamente la paz increíble que me traía tu presencia. Algo como la demencia, de la profunda, como el cuerpo que golpea el profundo del mar, algo así cuando tus brazos me jalaban hasta la aurora de los mejores placeres. 
No te amo.
Yo no sé qué es amar. 

jueves, 1 de marzo de 2012

Huella



El mar con su agua azul a donde vaya,
será el agua, agua por siempre
pero el amor que ahogaba el alma
ojalá pudiera ser agua también

La luna se duerme entre las nubes,
será la luna, luna por siempre
pero la manera en que te amaba
ojalá pudiera ser luna también

El día que se despereza con el sol.
será el día, día por siempre
pero la huella de tu beso mortal
ojalá pudiera ser día también

viernes, 3 de febrero de 2012

3.02

Anoche sentí la vida y la muerte
como en los besos largos de nuestra canción pasada
cuando bailábamos por la noche sin movernos
y dormía en tu mirada solitaria, hechizada

Sentía la felicidad y la tristeza,
escondida en un corazón que nadie ha oído palpitar
quizá tú, como un eco de nuestra historia
y lo sentí tan real, como lo que fuimos

Me mordió el frío y el calor
como los sueños que soñaba a tu lado
sin ser pesadillas, sin ser fantasías
y había algo en esa sensación, que era de ti

Anoche lloré entre las risas
la rutina de tu amor pasado
cuando nos amábamos sin amor alguno
y descansaba en la mejor de las mentiras

domingo, 22 de enero de 2012

Pasó

Hoy comprendí que mi amor te habría consumido como los gusanos se comen a los muertos. Quizá del jardín de nuestro cariño, solo habrían florecido las rosas muertas de algo tan profundo, que nos habría ahogado a los dos, pero más que nada, te habría dejado a ti en el naufragio total.
Lo siento, porque siempre creí que fue algo que sucedió y nunca me detuve a pensar que tus palabras tan absurdas, en realidad tuvieron sentido.
Pero eso en realidad no significa nada. Hoy día pasé en el auto por los lugares solíamos recorrer y vi que la pared verde sapo sigue igual, que nadie ha arreglado la pista con agujeros ni los jardines de los vecinos. Nada ha cambiado en ese trecho y lo sé porque a comparación de otras veces, no desvío la mirada ni me oculto de tus recuerdos. De seguro es porque el dolor y las ganas de llorar, son causadas por lo feliz que era yo en ese tiempo.
Tuviste razón, siempre tuviste la razón y haber sido frío solo ayudó a encontrar una solución más rápida. Quizás no controlé mis emociones, nunca fui libre de decir y hacer lo que quería. ¿Te presioné, entonces, a ser tan feliz como yo?
Te habría matado, mi emoción, mi tormenta de felicidad te habría ahogado y yo solo habría perecido por la pena de verte así. 
El hecho que las cosas se hayan marchitado en tan poco tiempo, significó que se resolvieron.
A veces es necesario cortar la pierna entera para detener la gangrena, así de siempre. 
Hoy comprendí que simplemente pasó.
Como el mar que trae y se lleva la arena en la playa, así fue como nuestro amor corto, como las lluvias en verano, se terminó dejando el rastro de la mejor de las felicidades. 

lunes, 16 de enero de 2012

Soñar con Ludovico II

Soñé que yo estaba en el colegio y había una presentación importante. Habían padres de familia afuera, haciendo cola en las afueras grises. 
Recuerdo que salí para tomar el autobús y que me di cuenta que se me había olvidado algo dentro de los salones, entonces quise regresar. 
Antes de dirigirme hacia la puerta vi los micros y taxis que pasaban por la 28 de Julio, entonces vi que Ludovico subía a uno de ellos y me observaba de pie, desde la ventana. 
Su mirada diáfana y casi olvidada se vio tan clara que hasta ahora puedo recordar cada detalle. Pero era distinto, me miraba turbado, preocupado quizás o probablemente sea que jamás lograré descifrar su mirar. 
El autobús en donde iba se fue. 
Y mi sueño se terminó. 

domingo, 1 de enero de 2012

Soñar con Ludovico


Hace dos noches, la misma noche de cine en la que tuve un momento de confesiones sentimentales con Rosana y hablamos de la vida, del amor y de la muerte, tuve un sueño con Ludovico, después de mucho tiempo.
En mi sueño, estábamos todos en el colegio y yo en el pasadizo, caminando. 
Entonces Ludovico apareció, viniendo de algún lado y me miró y yo también le miré, y ahí estaban sus ojos negros, eternos y silenciosos. 

-Espera- me dijo -Espérame a los últimos días de Enero. 

Y entró a su salón sin decir nada más. Un chico de su grado pasó entonces por mi lado, me miraba seriamente. 

-Dale tiempo- dijo, todavía serio -Dale tiempo, espéralo. 

Entonces me desperté. No supe qué hacer.
Y mirando hacia mi ventana tapada por cortinas, sentí un calor extraño en el pecho. 

viernes, 30 de diciembre de 2011

Hechos Memorables Del 2011

En orden de importancia o de memoria. El punto es que fueron memorables.

Antes de entrar al teatro con Sam 


  • Ingresar a la Pontificia Universidad Católica del Perú sin llevar cursos introductorios. 
  • Terminar el colegio en el puesto 7 (o 8, no me acuerdo) de la promoción y 5 del salón. 
  • Participar gloriosamente en la última obra de teatro "Los árboles mueren de pie". 
  • Ver a toda mi graduación graduarse. 
  • Graduarme brutalmente con reconocimiento en notas y en labor Literaria. 
  • Disfrutar de la mejor fiesta de cumpleaños del mundo.
  • Asistir al concierto de Paul McCartney en el Estadio Monumental. 
  • Vivir una relación de dos semanas con Ludovico (me hizo más fuerte). 
  • Romper con Laurence a comienzos de año (no me alegra, pero me ayudó a aprender)
  • Pasar victoriosamente un año de Francés sin repetir ni jalar. 
  • Vivir la mejor amanecida del mundo en mi fiesta de promoción. 
  • Terminar de escribir mi segundo libro. 
  • Dar un discurso del feminismo frente a la ex-ministra Aída García Naranjo y hacerla llorar. 
  • Hacer llorar a los profesores con mi último poema en una asamblea.
  • Sacarme 18 en un trabajo de investigación (créanme, es difícil). 
  • Comprar un violín nuevo (Horacio) de contrabando en la frontera.
  • Tocar en ADCA Orquesta. 
  • Hacerme amiga de Mároli, Hikari, Natalia, Dayana, Omar y Andrea F. 
  • Reunirme con Sarah, hablar de la vida y comer KFC. 
  • Embriagarme en distintas ocasiones (nada grave). 
  • No jalar matemática ni física ni otro curso de poca importancia en mi vida. 
  • Mejorar mis relaciones con mis padres.
  • Perder el miedo a los exámenes de sangre (no enteramente). 
  • Conocer a Cecilia, Alison y Zaida en el francés. 
  • Aprender parcialmente a cocinar. 
  • Ser amiga de Hernán Leonardo Perez López (de México). 
  • Encontrarle sentido a comprar ropa. 



Seguramente me faltan muchos más. 
Pero ya no importa.
Necesitaba hacer algo así. A pesar de todo, ha sido un año precioso. 

martes, 20 de diciembre de 2011

Fracturas

¿Es mejor la rosa viva de tu amor o la lágrima densa de tu lento olvido? ¿El café vacío de tus besos guardados en el bolsillo o la caravana gitana de tu libre felicidad? ¿Nuestra historia derramada en el llanto oscuro de tu corazón herido o un poco de clemencia de nuestras risas de escalón? 
¿Qué es mejor, cuando recojo las páginas arrugadas de tus manos de invierno? ¿Esperar al verano de centro líquido o al mar otoñal que riega nuestra pena en paseos que nunca ocurrieron? ¿La vida eterna que jamás compartiremos o la pena indefinida de observar el ventilador de oficina? ¿Dejar que nos quemen o dejar que nos amen? ¿Es peor irme al infierno a tu lado o mandarte una postal desde el Cielo que no podrá aceptarme? ¿Que nos llegue la hora en el momento inoportuno o vivir con el horario, los tristes cuadrados saber en qué momento amarnos? ¿La brea de un grito desesperado de tus pesadillas y el beso nebuloso de este amor tan falso? 
¿Es preferible guardar tu silencio de ópera en la noche más larga o buscar la embriaguez de  tu emoción en los pasadizos vacíos de un pasado indefinido? ¿Los cálculos frívolos de tus emociones o la libertad artística de tus asesinatos infantiles? ¿Contar las veces que me has dado la muerte o pensar en la vida que me darías, si tan solo la tuvieras? 
¿Admitir que no me conoces o abrazarte esta noche como todas las noches en las que no estás aquí? ¿Dejar que te ame o dejar que te olvide, si es que hay alguna diferencia? 
¿La sinfonía de nuestra agonía continua o el compás desafinado de la mayor de nuestras burlas? ¿Dejar que me quieras o que aprendas a perderme en los cajones polvorientos de tu habitación desconocida? 
¿Admitir que nos amamos para sentirnos menos malos o colgar el teléfono porque somos valientes? ¿Dedicarte un poema, el último verso pensando en tu amor ingrato o pasar el amanecer llorando  por las veces que te olvidaste? ¿Beber del torrente helado de tu sonrisa tan leve o respirar tus arterias invisibles, inmortales? 
¿Es mejor el tallo débil de nuestro amor o el roble invisible de nuestra indiferencia?  


domingo, 18 de diciembre de 2011

Lo Nuestro

... en resumen, mientras escucho Rolling in the Deep:





domingo, 11 de diciembre de 2011

Soñar Contigo

Soñé que estábamos en un teatro muy parecido al Municipal. Eran grande, forrado en mármol, adornos de oro, ángeles tallados, vidrios y alfombras rojas. Todos estábamos de gala y caminábamos por todos lados, tratando encontrar nuestros asientos o reunirnos con otras personas.
Estabas utilizando un traje negro, cosa que jamás te vi usar en la vida real, y te veías tan elegante, poético. No podía ser para menos, siempre he creído que emanas poesía desde cualquier ángulo, en cualquier momento.
Descubriste que yo le estaba regalando una libreta a una amiga y me preguntaste ¿Están haciendo intercambio de regalos? Y otra amiga que andaba por ahí me miró de mala gana, porque aparentemente era un secreto. 
En la presentación del teatro te sentaste a mi lado, nos sentamos juntos. No recuerdo exactamente qué pasó en todo el tiempo que pasamos esperando, supongo que hablamos de nuestras vidas, parecía que no habíamos hablado en mucho tiempo, lo cual sería, de alguna manera, un reflejo de la realidad. 
Hubo un momento de felicidad en mi extraño sueño en donde nos reímos de alguna ocurrencia y entonces sentí tu brazo en donde alguna vez me apoyé apoyarse sobre mis hombros. Fue una sensación hermosa, como de seguridad. 
Fue entonces que todo terminó y dijiste que viajarías por todo Europa con un señor que se supone era tu padre, a quien nunca he visto en realidad y que conducía un automóvil de los años 50 de color negro, muy bonito y que tenía adornos de plata en el parachoques. Subiste después de la presentación y partiste en él. En el techo estaban amarradas muchas maletas.
Yo también viajaría por todo Europa en auto con mi familia y recuerdo que seguimos el mismo camino hasta cierto momento, en donde descansaríamos en un alguna ciudad extraña mientras tú continuabas el camino. 

Desperté y me di cuenta que ese día tenía que dar un examen en la universidad para ver si llevaría introductorios al comenzar el caño. Todo el camino en auto, estuve haciendo un esfuerzo supremo por no pensar en ti, poeta. 
Ahora, muchas horas después, mucho más tranquila y con cierto frío, me pongo a pensar si esta sensación extraña significa que todavía pienso en ti. 


B.