Hace exactamente 4 años, un irónicamente soleado 8 de Enero como es el día de hoy, comencé este blog escribiendo un esperpento que en ese momento yo consideraba un artículo sobre las Barbies y la anorexia, inspirada en los días anteriores, cuando me había puesto a jugar a las muñecas con la hermana de una amiga a quien ya no contacto. Todo esto impulsado por la resaca que me dejó haber leído Abzurdah de Cielo Latini. Me guardo mis comentarios sobre el libro porque no es el momento de discutir aquello.
En fin. Ya han sido cuatro largos años de venir a vomitar continuamente sobre el teclado y escribir y escribir. ¿Salió algo bueno, algo malo, algún otro esperpento o algo que haya valido la pena? No sé.
Sea cual sea el resultado, gracias a este blog he conocido a personas muy importantes y que ahora son grandes amistades, así que aunque medio mundo deteste esta página llena de confesiones, historias, sueños y críticas, gracias a este blog he ganado algo más valioso y es la amistad. Aquí fue que conocí a Hernan, a Daniel, que pude seguir los pasos cuando Sarah se perdió en el mundo de la preparación universitaria, a Oz, mi querida Trilce, Vero, Penny Lane, entre otras personas. Conocí a blogueros maravillosos como Magnolia y Alexander y en fin. Ya son cuatro años. Cuatro años, caray.
Aunque el año pasado consideré varias veces dejar de escribir en este sitio y dedicarme a los cuadernos en el aislamiento total de la biblioteca, asumo que no puedo. 2013 y hasta ahora no puedo despegarme de esta clase de pseudo-diario que me ayuda a recordar muchas cosas que por un momento pensé se quedarían estancadas en el olvido.
Cuatro años de noche de cristal, apaleada, resucitada, golpeada, coja o radiante, no lo sé.
Pero fueron/son cuatro años de noche de cristal.
B.
PD: Siempre tuve el deseo secreto de saber quiénes son los anónimos que me mandaban mensajes durante todo el año. Aún lo tengo.













