miércoles, 11 de enero de 2012

Círculo 9 De La Muerte

Desde hace muchos años, yo llamo como el Círculo número 9 de la muerte a las fases de depresión absoluta o en donde el sistema nervioso técnicamente colapsa y no se puede hacer nada al respecto. Adivinaron, me encuentro en el Círculo 9 y lo que menos siento en estos momentos es tristeza. 
¿Se puede estar deprimido y no estar triste? Efectivamente. Es un estereotipo bastante desagradable eso de pensar que todos los deprimidos estamos llorando todo el día. También podemos reírnos, hablar con las personas, ver la luz del sol, tomar el autobús y hacer bromas como personas "normales", si es que existe algún término para definir la normalidad. 
Me río todos los días, se supone que por eso voy a vivir más años de lo normal y sin embargo sufro de depresión. ¿Eso es raro? 
Creo que lo peor de esta etapa en la que me encuentro es que no disfruto las cosas que antes me hacían increíblemente feliz. Para tan solo explicar qué tan grave me encuentro, ya no siento ese placer por leer que antes me invadía todas las noches, en los caminos del autobús y en las salas de esperas. ¿El usurpador? Un Ipod morado de poca gracia que contiene 650 canciones que tampoco me satisfacen. Punto a favor de los trastornos mentales, cero para mi. 
Hace mucho tiempo que tampoco toco violín como debería. Me baso en tocar una parte del concierto para violín de Mendelsohn (el más conocido) una octava más abajo porque no puedo controlar la tercera posición. 
Sea como sea, no paso de estudios, escalas y el primer movimiento del concierto 5 de Seitz. No gozar de la música como antes, es el peor infierno que puedo vivir. 
No hay violines, no hay piano, no hay libros ni pinturas. Estoy caminando en un limbo sin señales de tránsito ni lineas peatonales y de todos modos, puedo escuchar a los autos invisibles correr a toda velocidad. Cada día tengo más sueño, disfruto menos las cosas, todo me aburre en sobremanera y tengo una necesidad urgente de hablar con alguien, pero sé que las personas están ocupadas. Este fin de semana salgo al cine con Sarah, a menos que me cancele, que espero que no suceda y si se puede, iré con Rosana a nadar un poco el sábado. 
En mi brillante plan por olvidarme de mi círculo 9 del Infierno he estado nadando una hora diaria hasta el límite de sentir cómo se me sube la adrenalina. Hoy no fui y ayer tampoco. Mañana prometo regresar. 
Detesto estar deprimida. 
Lo odio. 



Requiem. 

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