domingo, 1 de enero de 2012

2012

Qué extraña se ve mi calle después de haber celebrado Año Nuevo. Parece como si fuera domingo cualquiera o como si Perú hubiera ganado un partido de la noche anterior. Las veredas están vacías y las pistas también, si no fuera por los  taxistas que son unos de los pocos que todavía pueden explicar qué significa trabajo y esfuerzo. Me levanté a a las siete de la mañana y el sol estaba entrando por entre las cortinas, bañaba el muro del pasadizo y el daba un sabor veraniego a la calle, siempre, mi calle, llena de historias, de problemas, de anécdotas.
Anoche pasé las fiestas en casa, mis padres y yo, nada más. Recuerdo que tomé champán del bueno y vino barato, bebí hasta que el corazón comenzó a palpitar descontroladamente, es esa sensación de sentir el alcohol dando un recorrido turístico por tus venas y, típico de la ebriedad, comencé a dejar mensajes a muchos amigos. Busqué mi celular por todos lados y no lo encontré, tenía ganas de hacer una llamada y habrá sido cosa del destino que no llegué a encontrarlo jamás. Hasta ahora no sé en donde está. Antes de las dos de la mañana ya me había tirado en mi cama, mi rostro quemaba, había perdido el control de mi sistema nervioso, supongo, y lo único que sentía era felicidad y mi corazón casi epiléptico.
Me desperté esta mañana y vi que todo es bello, todo se ve con una felicidad leve, como un velo de novia. Parece que el 2011 se hubiera desvanecido para siempre, como si este fuera a ser un año de dicha y de cosas memorables ¿Lo será? Eso es lo que esperamos. 
Pedí mis doce deseos, uno en cada uva y espero que se cumplan. El año pasado casi todos se cumplieron. Había una cartulina en donde había escrito mis deseos en dibujos y contraseñas; anoche la quemé. 
Esta mañana me llegó un poema por medio de un comentario del blog que me dejó con las manos temblando, para comenzar, porque fue hermoso y porque no sé quién me lo mando, dice Anónimo y esa palabra es tan misteriosa, tan terrible. ¿Quien me mandó ese poema? Mis ideas, mis teorías, ya no son importantes. 
Siento una tranquilidad agradable, hay cosas el 2011 que no llegué a resolver, sueños que aún no logro explicar. Mis mejores deseos hacia  todos,  el tiempo ha pasado tan rápido, todos hemos cambiado tanto, quién lo diría. 
Estos años, solo han sido los primeros capítulos de mi historia.



Con amor, 
Requiem 

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