martes, 1 de marzo de 2011

12 & Un Continuar

Doce casilleros tiene ahora mi horario escolar. Así como lo escuchan, DOCE rectángulos felices en esa hoja de papel que aún no elaboro. ¿Pero les digo algo curioso? No me molesta ni me da pena quedarme más o menos tiempo estudiando. En las últimas noches he tenido muchos sueños, soñé que mi cabello se volvía blanco y me lo cortaban hasta dejarme con un peinado parecido al de Claudia de "Entrevista con el vampiro" cuando se corta los rizos en un acto desesperado por cambiar. En mi sueño yo tenía rizos castaños, me observé originalmente después de mucho tiempo. Luego soñé con abejas, como quien mira un documental de la naturaleza en televisión. No recuerdo más detalles, tampoco voces ni personas conocidas, ya no sueño con mis amigos, ya no sueño que nadie se va ni que nadie se queda.
Soy un ser que va partiendo su propia existencia en dos. Mi alegría indiscutible del colegio y mi actitud callada y reflexiva en casa, a veces quisiera saber quién es la que se va a quedar conmigo, tengo ésta división desde la infancia, desde siempre.
Nos han mezclado mucho en el colegio, casi todas mis compañeras están en el otro salón, he regresado a compartir oxígeno con mucha gente a la cual no hablo desde hace años. Y digo hablar tratando de decir de manera corta: "establecer diálogos largos y significativos".
Primer día de colegio, pero siento que no hubiera dormido en mucho tiempo.
Solo puedo anhelar a llevarme bien con los profesores nuevos, controlar mi crudeza al hablar y no crear problemas en éste último año. Hay una niebla algo triste que cubre los rostros de todos, nos veo más viejos. creo que hemos crecido algo éste verano.
No tengo demasiado qué decir, para que todo regresa a la normalidad, aunque quizás no de la manera que debería, pero lo hace. Extraño mucho a Ana Lucía y nuestras charlas filosóficas en matemática, a ella y a muchas personas más.
Hoy tengo mi segunda sesión de rehabilitación por la tarde, quisiera escuchar el soundtrack del Cisne Negro mientras todo ocurre, me ayudará a relajarme.
Necesito un postre muy helado, dulce y colorido.
Lástima que ya cerraron el único puesto de raspadillas que vale la pena visitar en éste distrito.



Abrazos,
Requiem





PD: Mi profesor de matemática
renunció después de unos tres años creo, no sé si fue porque estaba cansado o
porque la idea de enseñarnos de nuevo lo aterró, no porque tuviera miedo, si no
porque normalmente mi promoción y yo causamos daños severos al personal
docente.

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